SANSKRIT SAPONINS

27,00 24,90

Limpiador profundo que mantiene el PH de la piel y la producción natural de sebo para mantener la piel hidratada

Descripción

Limpiador en bálsamo  intenso para el rostro formulado con surfactantes vegetales ayurvédicos muy poco refinados y altamente concentrados no apoyados por ninguna tecnología de limpieza moderna. Contiene  aceites, ésteres o tecnologías micelares. Es una suspensión con pH equilibrado del aminoácido lisina en saponinas derivadas de las plantas ayurvédicas shikakai y sapindus mukorossi.

La limpieza empezó con agua. La evolución trajo el jabón. Luego se supo que el jabón era agresivo y aparecieron los surfactantes sin jabón. Se empezó a cuestionar los surfactantes y se introdujeron nuevos surfactantes sin sulfato, si bien algunos surfactantes con sulfato eran mucho más suaves y efectivos. Luego se sugirió que los surfactantes eran malos en general y que se debía usar aceites para limpiar la piel. El mundo moderno ha avanzado hasta introducir aguas micelares y sistemas de limpieza sin agua sugiriendo que la limpieza con agua tendría que ser más esporádica para conservar la integridad de la piel. Así se ha comenzado a cuestionar lo que empezó la vida y la idea de estar limpio: el agua.

Hoy, la limpieza parece estar más focalizada en retirar el maquillaje que en limpiar la piel desnuda, limpiarla de la suciedad, las células muertas y los aceites. Mientras que muchos productos modernos quitan el maquillaje y la suciedad superficial muy eficazmente, la mayoría deja los poros con bacterias, suciedad y aceites. Esos productos dejan las células muertas más intactas incluso si se usa agua, desalentando a la piel a comportarse de manera óptima.

La alternativa a estos productos de limpieza suaves (o demaquillantes) es el uso de ácidos, alcoholes y exfoliantes agresivos. Los productos con estas tecnologías se van al otro extremo, interactúan con la piel para pelar la superficie o secar específicamente la mayor cantidad de aceite posible. Este enfoque limpia la superficie bien pero causa inflamación y fomenta una exposición excesiva de las capas inferiores de la piel al medio ambiente dando lugar al envejecimiento prematuro.

En el pasado, se utilizaban las saponinas vegetales para limpiar la piel bien, y lo hacían muy bien. Estas saponinas limpian la superficie de las células muertas sin pelar la piel. Y eliminan la suciedad. Limpian los poros intensamente. Y eliminan los aceites propios de la piel. Sí, efectivamente los aceites de la piel y las secreciones sebáceas que todos tienen tanto miedo de sacar. La piel no es una cubierta. Es un órgano vivo. Su función es producir aceites protectores. No limpiar estos aceites desalienta su proprio reciclado; de alguna forma se desalentaría que la piel no haga «ejercicio». Eliminar estos aceites de manera demasiado agresiva resulta en una sequedad excesiva y una sobreproducción compensatoria de aceites.

Este bálsamo limpiador que concentra saponinas ayurvédicas. No son refinadas y son desprolijas. Toman su color y olor de un lugar muy lejos del refinamiento del mundo actual. Pero su equilibrio casi perfecto entre limpieza profunda y respeto de la integridad de la piel es evidencia de que, de alguna manera, en algún lugar, están conectadas con la humanidad.

A través de un uso continuo, actúa sobre todo tipo de acumulaciones, imperfecciones, congestiones y impurezas. Es apto para todo tipo de piel. Después del primer uso,  deja la piel luciendo casi sin poros y su superficie queda excepcionalmente limpia, como si se iluminara desde adentro.

MODE DE USO:

Dentro de los primeros minutos después de usar, es posible que sientas la piel levemente seca. Esta sensación temporal es el resultado directo de que ha eliminado suavemente aceites de la piel para fomentar su reciclado. Esta sensación es muy corta y en unos pocos minutos notarás que la piel vuelve a sentirse normal.

El producto se puede aplicar para un tratamiento de limpieza más profundo siguiendo estas indicaciones: Retira el maquillaje. Limpia la piel con agua y sécala con una toalla. Moja las palmas de las manos. Masajea una cantidad generosa  en las palmas de tus manos hasta formar una especie de pasta. Aplica en la piel seca, evitando totalmente las áreas de los ojos. Dejar actuar por 5 minutos. Enjuagar bien con los ojos cerrados. Secar con una toalla.